De los caminos andados

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Mi foto
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sábado, octubre 02, 2010

Retrato por retrato

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Miro la foto. Un niño, manos en los bolsillos
del mono ( gris, según recuerdo ) me mira a mi y sonríe.
Soy yo sonriéndome. Pero no puede hablar,
contarme en su mirada que pasa al otro lado del retrato.
Quizás están mis tías al lado de la cámara
que se traga la cabeza del fotógrafo,
mientras su mano permanece levantada
cual imposible pájaro.
Una luz potentisima me ciega
congelando la estática sonrisa... Pero:
¿ Donde pasó ? ¿ Como era entonces ?
No me contesta. Y si pudiera hablar, preguntaría:
¿ Quien eres tú ? ¿ Desde donde me llamas ?
Entonces, yo, con canas, estático, sonrisa congelada,
negativo irreal de su futuro nada contestaría.
Retrato por retrato.

32 Comments:

Blogger Antonio del Camino said...

Me ha impresionado, amigo. Me ha traído también a la memoria aquel poema de Celso Emilio Ferreiro, que titulaba, "Ante un retrato de mi primera comunión" y decía (traduzco, más o menos):

Me pregunto, angustiado,
qué diría de mí, si es que me viera,
ese niño fui hace tantos años


Si me permites decírtelo: creo que tu poema va aún más allá. Insisto: me ha imipresionado.

Un abrazo.

9:03 a. m.  
Blogger Ventana indiscreta said...

Este comentario ha sido eliminado por el autor.

9:34 a. m.  
Blogger Ventana indiscreta said...

¿No será el poema siempre el revelado/positivo de un negativo real/irreal?

'Negativo irreal de su futuro'
¿Qué manera de enfrentarte al tiempo, Manolotel, qué manera de diluirte y estar?

Ojo por ojo, no hay nada más que revancha poética aquí ('Retrato por retrato'), de la buena, en serio. Así lo percibo y así nos haces gozar.

Un besote.

9:35 a. m.  
Blogger manolotel said...

Gracias Antonio.

No sé cuanto he podido expresar de mi experiencia, cada vez más profunda y perpleja, mientras más me alejo en el tiempo de aquel niño que era. O mejor: de lo que era aquel niño.

Sí recuerdo, como un fogonazo, su inocencia. Una inocencia que se enrareció cuando, con 8 años, volví a Sevilla y me sumergí en aquella educación religiosa, obligatoria para los colegios de mi tiempo, por muy laicos que fueran.

No conocía el poema que citas aunque a C.E. Ferreiro lo tengo cerca por una amiga a la que tengo gran aprecio que me regaló una antología suya no hace mucho.

Un abrazo fuerte, amigo

1:06 p. m.  
Blogger manolotel said...

Sí. Tú lo has dicho. Es casi una venganza contra el tiempo.

Miras mis poemas, como lo haces con tus fotos, desde una perspectiva que embellece todo cuanto apuntas, querida amiga. Muchas gracias.

Un beso grande.

1:11 p. m.  
Blogger Inés González said...

Preciosa la mirada del niño, hay asombro, hay inocencia, hay un estar bien parado frente a la vida, por eso se planta así frente a la cámara y mira.
Estoy de acuerdo con Sofía: poesía, revelado/positivo, creación, revelado/positivo, ideas, revelado/positivo, dignidad, revelado/positivo, todos ellos amalgaman la existencia del revelado/negativo. Somos yin/yan, niños y viejos, señal que cabalgamos, no?
Un abrazo fuerte poeta.

2:08 p. m.  
Blogger Isabel said...

Tengo fotos como esa de mi padre, y de mi tío muerto. Mi tío me pregunta con la mirada, aunque no me ve, aunque jamás me conoció ni llegó a imaginar lo que sería de su hermano. No sé si son ellos los que están al otro lado. Besos.
http://senderosintrincados.blogspot.com

10:04 p. m.  
Blogger manolotel said...

Estoy de acuerdo Inés, El yin y el yang que discurren paralelos. Sí. Y hay algo en la imagen del niño que evoca a la del que soy de la misma manera que hay algo en mí de ese niño que fué. Una especie de Dorian Grey sin vuelta atrás.

La verdad es que la imagen es potente y quizás da para más. Para mí, además es la evocación de lo rural, de aquel pueblito con apenas 900 habitantes (hoy bastantes más), donde casi la mitad era familia mía.

Gracias amiga. Un beso.

11:05 a. m.  
Blogger manolotel said...

Gracias Isabel, es muy agradable tenerte por aquí. Yo te hacía en Bolivia o por ahí :-).

Supongo que en todas las casas quedan estas fotos en blanco y negro que nos hablan de acontecimientos familiares pasados. Hablan y preguntan a través de los pequeños detalles, del gesto, de la mirada, de la postura... Y hablan sobre lo que callaban cuando era tiempo de silencio.

Un besote grande, amiga.

11:24 a. m.  
Blogger Shandy said...

Manolotel, sí que recuerdan este poema a muchos versos y poemas de C. Emilio Ferreiro. No sé si en tu antología está Saudade:

"Aquil que fun non son, por iso estamos
xuntos os dous. Aquil que entonces era coma un río fuxiu, pero quedouse
coma o río que pasa e sempre queda".

Aquel que fui no soy, por eso estamos juntos los dos. Aquel que entonces era como un río huyó, pero se quedo, como un río que pasa y siempre queda.

O estos otros que aparecen en el poema "Falareivos de min":
Neno que fun e son, pésanme os anos cangados de minutos e de días, de beixos e de cárceres.

Me gusta el poema. Te miro, me miras, y los dos nos preguntamos, los dos nos extramos, pero nos reconocemos. Tal vez yo, hombre, más a ti, niño, porque entonces tú no me tenías, pero ahora yo si tetengo.

En la mirada del hombre aún palpita mucho de la mirada del niño. Lo digo de corazón. Lo vi:)

Un abrazo grande

1:02 p. m.  
Blogger alicia said...

Da vértigo esta entrada, los dos cabos de tu vida mirándose frente a frente. Difícil sostener la mirada de ese niño, difícil no traicionarle, no sentir cierto pudor de canas y piel de pergamino. Pero en los ojos, en el fondo íntimo de sus pupilas hay un brillo que seguro que aún palpita en los tuyos. Bellísimo poema

4:23 p. m.  
Blogger Merce said...

El tiempo deja su firma en nosotros, no solo en nuestra piel, sino en lo que somos. No tiene compasion y sin darle autorizacion, de algun modo, se encarga de nuestra "transformacion".

Me remito al comentario de Antonio del Camino y tambien (con su permiso) tomo prestadas sus palabras.

Bicos :)

10:33 p. m.  
Blogger manolotel said...

Es muy posible, Shandy, que lleves razón y el virus C.E.F me haya inoculado algo de su sentir aunque no tanto de la belleza de su poesía. Últimamente he estado conviviendo bastante con esos versos que en gallego suenan tan bien como se sienten.

Si que está "Os hablaré de mi" que acaba: "En fume escritos/ os meus nomes están....No me chame ninguén por outros nomes/alcumes meus en firgoas entrevistos,/escura voz dun soño sulagado"

Gracias por verme y por hacerme ver esa fantástica tierra también a través de su literatura.

Un beso con saudade.

11:09 p. m.  
Blogger Tinta de aterrizaje said...

Paredes tan ásperas como la que enmarca tu foto sacan memoria.
Nunca deja de ser la infancia un péndulo que nunca acabamos de amortizar.
Poema de preguntas: poema oculto de respuestas.

Digo lo que por ahí dicen: muy bello. Muy hondo.

11:09 p. m.  
Blogger manolotel said...

Vértigo es la palabra, estimada Alicia. Un abismo de sombras y voces. Profundas sensaciones y esas señales que como sugieres nos va dejando el tiempo en la piel del alma.

Es un placer encontrar tu palabra y tu sensibilidad en este pequeño rincón.

Un besote, amiga.

11:15 p. m.  
Blogger manolotel said...

Muchas gracias Merce.

Bueno, el tiempo deja su huella pero para ser sincero no me trata tan mal como yo lo he tratado a él :-)

Estoy deseando ir a tu sitio a ver el increible colorido y belleza de tus postales.

Un beso y gracias por estar.

11:21 p. m.  
Blogger manolotel said...

Muy agradecido, Elisa, porque además tu comentario pone de relieve esa pared en relieve que tanto me dice y que aunque aparezca oscura era blanca de cal, según me parece recordar.

¡Parece mentira, como arrastramos toda la vida aquella foto y aquellas preguntas!

Gracias y un besote.

11:35 p. m.  
Blogger El Aviador Capotado said...

Estimado ManoloHotel. Mi querido Gran Muftí.

¡Nunca! Retrato por Retrato. Ese niño al que le falta el fusil, la pistola húngara prendida del cinturón, pañuelo rojo al cuello y….quizás un escudo de la FAI o CNT cosido al pecho de su mono gris, con la mirada en la espera de la merienda, pan con aceite y azúcar.

Ese niño es… la sombra de un sueño. No llegó al mar, se quedó en dique seco, esperando a las lesbicas musas y a una amante llamada “esperanza”.

Adiós amigo.Hasta no sé cuando.

Un fuerte abrazo

5:39 p. m.  
Blogger manolotel said...

En esa época lo del pan con aceite y azucar era lo normal. Otras veces se acompañaba el pan con una jícara (para nosotros era un par de cuadradillos de aquellos) de chocolate. Los pequeños placeres diarios que nunca se deben menospreciar.

El tiempo pasaba lento y yo no tenía prisa por llegar a ninguna parte. Ni por irme.

Creo que sigue siendo así.

Las musas ya sabes, son caprichosas. Supongo que tienen demasiado trabajo con tanto aficionado como andamos por ahí.

Un abrazo amigo.

9:40 p. m.  
Blogger Aaoiue said...

Las fotos tienen mucho de sobrenatural y eso que solo nos referimos a ese valor cuando vemos aquellos retratos post-mortem o cuando los que viven ajenos al progreso ven en el disparo una usurpación de su naturaleza esencial. El cuerpo es además siempre extraño, o por lo menos a mí me lo parece.
Qué bien que no se olvide a Celso Emilio Ferreiro.
Felicidades por el post.

6:53 p. m.  
Blogger manolotel said...

Es verdad, querida Marta, que hay fotos que tienen algo más que la simple imagen. De mi colección solo hay unas cuantas que disfrutan de esa propiedad.

En algunas, la incidencia de la luz, un ángulo inusual etc le confiere quizás una característica inquietante, descubriendonos un lado desconocido de uno mismo. En ésta concretamente me ha parecido ver la llama de la curiosidad. De sus interrogaciones y las mías ha surgido el poema.

Gracias por comentar. Un beso fuerte, amiga.

12:55 a. m.  
Blogger NáN said...

Impresiona, querido amigo, el diálogo. Ese niño que era consecuencia de la Historia grande y de las pequeñas, pero que todavía no le había pasado por encima la Historia para robarle lo que era suyo. Osea, crecer en el mundo.

Desde fuera es más sencillo ver los puntos de unión. Con la bondad se nace y solo queda desarrollarla. Pero desde uno mismo, ¡qué extrañeza!

Un abrazo enorme.

11:15 a. m.  
Blogger manolotel said...

La Historia, querido amigo, influye decisivamente en la vida de las personas y esta es la foto de una infancia en el pueblo separado de mis hermanos, precisamente por esos acontecimientos de la Gran y la pequeña historia de la que todos somos deudores y herederos.

Seguramente quien me conozca puede encontrar puntos comunes con ese niño. Yo veo algo en él que no soy capaz de identificar en mi, quizás en la mirada, la curiosidad, la confianza en el futuro... no sé.

Un abrazo fuerte, Nán.

7:40 p. m.  
Blogger Tempero said...

Tenían esos retratos como el tuyo y como otros que he podido ver yo de familiares míos una pose de adulto, una usual rigidez.
Contempla ahora uno las fotos de cualquier niño y lo que se observa es elasticidad, aunque el niñ@ esté en reposo.
Y creo yo que esa rigidez nos hace entrar más en debate porque, pasados los años, gestionar el movimiento nos hacer sentirnos un poco más en forma (poética y existencialmente). Quizás nuestros hijos lo hagan a la inversa: se verán tan elásticos en las fotos que querrán hallar en la rigidez cierto reposo.
Siempre una foto será 'ojo por ojo', por retomar el título de tu poema. El 'diente por diente' es como te incide la foto. Y a ti te ha incidido; y hondo.

Saludos.

10:18 p. m.  
Blogger manolotel said...

Creo, amigo Tempero que de mis primeros años, solo tengo esta foto.

El fotógrafo venía una vez al año desde la capital (se tardaban varias horas en recorrer los 80 y pico tortuosos kilómetros), cumplía como bien podía con los compromisos y se iba.

La postura se conseguía a base de mil y un trucos para evitar que el retratado se moviese en un rato (cosa especialmente dificil,también antes, para cualquier chiquillo). Pero, sí, estoy de acuerdo en que hay cierta rigidez, dentro del desparpajo y la curiosidad.

También doy por cierto que ese ojo en serio que nos mira tiene su correspondencia en el movimiento de la pluma, tanto como en el diente que se fué.

Como en la oca: del laberinto al treinta, pero con unas cuantas casillas recorridas de más.

Gracias por pararte y mirar. Un fuerte abrazo.

11:24 p. m.  
Blogger Microalgo said...

Espectacular, la foto.

Y adulta la mirada del niño. Qué cosas.

Un abrazo.

12:08 p. m.  
Blogger manolotel said...

Ya sabe usted D. Micro cuanto me agrada su visita, aunque como siempre sea breve, yo creo, debido a su frenético ritmo de vida.

Un abrazo fuerte, amigo y compañero de charletas.

8:33 p. m.  
Blogger Alfredo J. Ramos said...

Un título atinado (resume bien y amplifica lo esencial, me parece) y un intenso soliloquio que quiere ser diálogo y que en ese «negativo irreal de su futuro» (creo que alguien ya lo subraya) cifra todo el dramatismo de la situación. Excelentes comentarios a un excelente poema, por más que ahora, con las que ya están cayendo, contribuya a potenciar la melancolía que acaso no podemos permitirnos (o un poco sí). En todo caso, amigo, no te fíes, que el mocoso, con toda su ternura, lo mismo intenta hacerte trampas al cambiar los cromos: ;-) Un abrazo (a ambos).

10:51 p. m.  
Blogger manolotel said...

El poema, Alfredo tiene, sobre todo, la fuerza que le da (que a mi me dió, tras honda contemplación) la fotografía. Sin ella, el poema baja de intensidad.

En general el post se beneficia de los magnificos comentarios (como este tuyo) que revalorizan y enmarcan aspectos de los que el autor, a veces, no es siquiera consciente.

Tienes razón en lo de que, el de la foto, es un caramelo envenenado que solo da lo que te quita. Te cuelga de un clavo ardiendo y es apenas pavesa melancólica de la memoria.

Tampoco está de más correr el riesgo si se hace en tan buena compañía. Gracias amigo.

Un abrazo.

2:47 p. m.  
Blogger Microalgo said...

Buenas!

Agenda cultural: el lunes 20 de Diciembre a las siete y media en Filosofía y Letras de Cádiz, homenaje a Carlos Edmundo. Viene Aute, entre otros.

Yo, si puedo, iré.

Un abrazo.

12:16 p. m.  
Blogger Alfredo J. Ramos said...

Querido Manotel, venía a tu blog a comentar un nuevo poema que creí haber visto ayer de madrugada (incluso creo haber ensayado mentalmente ante él un amén o un ora pro nobis bisbiseado a modo de viejo ritual infantil)), pero quizás, en el trasiego de los blogs, haya sido solo un fosfeno. Y venía y vengo, sobre todo, a desearte (os) un año entrante pleno, alegre y con suficientes razones para darle a la vida las gracias... al menos un par de veces cada día (bueno con una cada cierto tiempo quizás nos podamos apañar). Que seáis felices, guapos. Y que no dejemos de verlo. Un abrazo.

2:37 a. m.  
Blogger Bertha Cecilia Ramos said...

Excelente retrato, dejó ver varias cosas. Un abrazo.

7:07 p. m.  

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