De los caminos andados

Esto es un sitio para leer poesía y también para comentar lo que se quiera: actualidad, literatura, critica de sociedad, television, conversación, sentimientos etc... Todos son bienvenidos.

Nombre: manolotel

lunes, noviembre 09, 2009

Diarios de Barral


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Porque bajé a la distancia
amarga y honda de su extraña
coincidencia vital, a la fibrosa
capacidad de hurgar de su palabra
y con él registré monstruos y playas
donde solo habitaban raros dioses.

Porque bajé con él al desamparo
que el desgaste del hueso certifica,
a la incalificable muerte del amigo
cercana, lenta, mellándole los dientes,
arrimándose más a sus pulmones.

Porque bajé sin red, hasta el extremo
de robar en su tren de mercancías
las citas en latín, su diccionario
de términos navales, sus retratos
de mina y piel, sus extravíos.

Porque bajé. Me hundí. Contribuyente,
de su triunfo parcial, mi papeleta
y también, como él, insomne, armando
el hilo natural de la experiencia
en política res monté cansado

Porque bajé a su altar
y descubrí su fin, fui casi él
acabando sus versos empezados;
rellenando los puntos suspensivos,
iniciales , cursivas abreviadas.
Amando a “Y.” y a “J. G. de B.” y a “G. Hortelano.”

Porque te fui también, hasta en el nombre,
te tengo que olvidar, Barral, huido,
para subir a mí… Seguir viviendo.

domingo, octubre 04, 2009

Manifiesto Persona


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No me duelen como antes los parias de la tierra
Ahora me duele un pobre concreto con su nombre.
Ese que empuja el carro de algún supermercado
y en lugar de comida lleva chatarra y ropa
que no se han de poner sus dueños porque han muerto.
Sé que se llama Luiso y que duerme en un coche.
Me duele aquella otra que descubre en su brazo
una estrella morada en medio de la vena,
cuyo centro es un nudo de sangre coagulada.
Responde a cualquier nombre: ¡Oye tú! ¡Vieja! ¡Tía!
pero sonríe al “¡Lola!” de los que la conocen
y los que ponen precio a su carne maltratada.
Me duele aquel que muere, niño de hueso y hueso
con ojos de cobalto, tan parecido al otro
que yace hambriento al lado y también tiene un nombre
Songó y Yebra me duelen y Suad que fue la madre;
del padre heredó el Sida hace ya algunos años.
No me duele el obrero cuando tiene un trabajo
y un sueldo y Sindicato, me duele Akim que baja
diariamente a la mina en busca de diamantes.
Solo tiene diez años pero es delgado y cabe
por rincones recónditos donde no llega el hombre.
Respira polvo y tose, no llegará muy lejos.
Me duele Horacio, el indio de la selva amazónica
que ya no caza o pesca, tan solo se emborracha
porque hallaron petroleo muy cerca del poblado.
y le dan aguardiente a cambio de silencio.
Ya es un viejo sin dientes a sus cuarenta años.
Con el tiempo no siento los Grandes Objetivos
Ahora solo me duelen el emigrante Lebko
el desahuciado, Vargas, que lo es por ser gitano,
la niña Yua, vendida a un viejo como esposa,
Bito y Zoido y Manuel y Radek y Jorene
y otros que no son números, ni gente, ni estadística;
son personas con nombre que nacieron sin suerte
Esos pobres me duelen hasta sangrarme el alma.
Todos, sí, pero Esos.

sábado, septiembre 26, 2009

Cáeme tu beso

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Cáeme con la fuerza de tu beso
en el transito incierto de mañana.
Como una tempestad, cáeme y sana
la aterradora pampa que atravieso.

Ponme punto y seguido, solo eso,
con tus labios de menta y mejorana;
muérdeme la tristeza con tu gana
y aplasta mi desgana con tu peso.

Que tan pronto me caigas y me muerdas
y me aplaste tu peso enamorado
he de sanar... Estoy entre las cuerdas
de un frío laberinto de metal
y solo por tu beso, devorado,
volveré de ese atroz punto y final.

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miércoles, julio 08, 2009

Experiencias vitales



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Tom-Tom

Debió ser en Octubre.
Había nubes oscuras en el cielo
así como en la tierra. Bordeábamos
la rotonda final de aquel camino.
El Tom Tom Go insistía
“Tome la segunda salida”
“Tome la segunda salida”
En la primera te desviaste tú.
Yo seguí la orden de la voz electrónica.
Habíamos discutido... No recuerdo la causa
pero en algún momento perdimos nuestra ruta.
Aquella carretera no llevaba a nosotros.
A ninguna otra parte.
Empezaba a llover y se puso a llorar el parabrisas.
o eso me pareció. No era tan joven… creo
y acaso, tú, no fueras tan hermosa.
Me falla la memoria.
El mes, quizás, tampoco fuera Octubre
y solo mi recuerdo avala el frío.
Posiblemente solo llovía en mis ojos.
Juraría que te amaba y que me amabas.
La segunda salida… no lo era:
…¡Cómo pudo fallar el Tom Tom Go!


La orden que no llegó

Sabíamos todos cuanto había que tener para estar una noche en tu cama
Era crudamente imposible a menos que planease una orden del jefe
cosa que nunca quiso el ganso azar que ocurriese en el tiempo que estuve
en tu alejada civitas. En cambio me ofreciste hospedaje en una casa céntrica
que habitaba tu hija. No diré que ella fuera tan aparente ni tan snob y seria
como lo fuiste tú, pero en cambio sonreía todo el tiempo y se acostaba
con sus otros inquilinos, jóvenes Erasmus, aprendices de lengua.
Por suerte, tu alocada muchacha no tenia los prejuicios de clase que vetaron
mi, programada mil veces, excursión por tu cuerpo. Ella era muy abierta
de mente, muy abierta de otras cosas y sobre todo bastante receptiva.
Con la débil excusa de que arreglara su ordenador me hizo ir a su cuarto
y con las únicas armas de su piel entreabierta me retó a un duelo a muerte
que naturalmente ganamos los dos. Incluso varias veces.
Desconozco si alguna noche, de esas propicias para el juego de verdades
y verdades a medias, se le escapó una frase o disfrutó diciéndotelo
contemplando el escándalo o quizás el despecho de tu rostro hierático.
Si es así, si al final te enteraste, comprenderás el porqué de mi paciencia
a tus muchos rechazos, a tus tatuados reproches, tus viejas negativas
y sospecho que tal vez en un momento oscuro de tus sueños, recordándome
tu mano completó lo que no me consentiste en el fru fru de encajes
de tu ropa interior. Es posible también que lamentases mi falta de renombre
y de solvencia, con las cuales, la “recomendación”, la orden del jefe,
te habría echado en mis brazos. Necesidades –seguro, te diría- de nuestra empresa.


No es nada

Aunque ya apenas nadie te recuerde,
aquí, desde esta hora, con esta letra oscura,
hormigas paralelas, fondo ártico, la voz
te sabe, el dolor me encuentra
hondo de haber crecido, maduro para el verso
que no supiste nunca de mi boca.
No es tan tarde, trae el silencio un eco
de otro silencio joven, cuando eras
sonrisa, luz, remanso de aguas bravas,
desbrozadora de jaras diligente
(mis pasos imprevistos); necesaria.
Y llega ahora, que nadie te recuerda,
mi memoria temprana escarbando raíces
hasta tu acento tierno, aquel de “ea, no es nada”
en la primera sangre de juego y travesuras.
y luego, “ea, no es nada” cuando aquella punzada
(¿era amor?) del primer abandono.
Y mucho más tarde, “ea, no es nada”, el último abandono,
cuando ya nos dejabas para siempre.
Y llega ahora otro dolor de ausencia
otra sangre que vierte sobre mi corazón su picotazo
y siento el “ea, no es nada” y la pomada fresca
con que tu voz, mamá, me consolaba.

viernes, junio 12, 2009

La cosa viene de atrás




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Dijo Dios: Hágase el hombre
y el hombre, cogió y se hizo.
Pero Dios era un cenizo
(Y se nota hasta en el nombre
de Adán que suena a postizo).

Tal vez por eso al Creador
le salió un ser indignado
con solo dos pies y armado
de un colgajo y lo peor:
inútil y enrevesado.

¿Qué hago con esto, Señor
-dijo aquel extraño ser-
si no hay ninguna mujer?
Haz una, seremos dos
y algo podremos hacer.

Y dijo Dios: Hágase
... Pero allí no aparecía
la mujer ¿dónde estaría?...
Y el pobre Adán: “¡No lo sé!”
(Yo sí: en la peluquería)

Y lo primero que dijo
una vez que apareció
al ver al hombre fue: ¡ Jo...!
¡No he visto a un tipo más pijo!
¿No los hay mejores, Dios?

Conclusión: De ser sincero
y echando la vista atrás
os quejáis de vicio. Es más:
Si salió mal el primero
¡que esperáis de los demás!

sábado, mayo 30, 2009

OSEAS


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No conocí personalmente a Rafael Valero, sin embargo, podría estar hablando de él quizás mucho más que de algunos amigos que si conozco en persona. Es lo que tiene Internet. Es lo que tiene haber coincidido con Oseas (este es el Nick que utilizaba) durante unos años en el, hoy desaparecido, foro de poesia.com. Hace ya una semana que a través de Antonio del Camino supe de su fallecimiento y he sido incapaz de escribir una sola línea. Como no quiero dejar pasar más tiempo he decidido hacerle un pequeño homenaje dejando aquí unos sonetos de los muchos magníficos que escribió (ver poemas de Oseas ).


El primero representa su caracter afable y su faceta más irónica. Hace referencia a una corrección que hizo a otro de los miembros del foro sobre las silabas de unos versos que al ser modificados dió pié a este soneto:

No he pretendido ser impertinente,
ni obligarte a enmendar con tal trabajo
dos versos que, - te digo por lo bajo -
como estaban, lucían igualmente.
Mas, como por contagio, impenitente,
me estáis volviendo, lírico a destajo,
ahí van otros catorce, ! que carajo ¡
ya que enristrados vienen a mi mente.
Cosa que ya me tiene incomodado,
pues empiezo a ir en verso por la vida
y, antesdeayer, en el supermercado,
dije a la verdulera, sorprendida:
" si tersura y frescor son cual la vuestra,
ponedme kilo y medio de menestra. "

El siguiente soneto fue respuesta a uno titulado Carpe Diem de Miguel Ardiles y dice así:

Nadie duda Miguel, de su destino,
por eso cotizamos al Ocaso,
pero quien mas quien menos, por si acaso
allá donde vayamos no hay buen vino,
pretendemos que dure este camino,
si es menester, aminorando el paso,
y evitando pasar la vida al raso
por mas que el paso sea peregrino.
Por eso hasta la tuya alzo mi copa
y brindo por la muerte venidera,
con desenfado propio de Tenorio,
que poco he de tentarme ya la ropa,
pues, ya bajo la piel, la calavera,
lo que importa es vivir y no el velorio.

Finalmente, dejo aquí el último soneto que escribió cuando ya sabíamos que aquel foro iba a ser clausurado en unos días.

Antes de que en tus muros, el sonido
de las voces se apague y de que muera,
marchita en tus espejos, su quimera,
vengo a darte mi adiós agradecido.
Aquí, la soledad de un barco hundido,
tuvo a mi soledad por compañera.
Aquí mitigué el tedio de la espera
de una verdad que solo sueño ha sido.
Aquí encontré calor, cuando el invierno
con témpanos de hielo me cubría.
Aquí lloré, reí y cobró sentido
la página sin luz de mi cuaderno.
Y gracias a este foro de Poesía,
tuve amigos; viví; no estoy vencido.
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Que la tierra te sea leve, amigo.

lunes, mayo 04, 2009

Instrucciones para ser feliz





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Búsquese la palabra Felicidad
tiéndasela en un papel a nuestro lado
procurando que “Fe” quede a la altura,
bien cerca, de los ojos. Acaríciesela
con un tierno vaivén de arriba abajo
y viceversa, mientras se recita
plácidamente, reiteradamente
su nombre, poniendo énfasis en “Dad”
y siempre con la vista puesta en "Fe".
Se irá notando a ritmo acompasado
un creciente sopor, un progresivo
desinterés del mundo, un paulatino
éxtasis interior, como un letargo
muy próximo al nirvana. En ese punto,
miraos. En ciertos casos basta eso
para una hermosa y excelsa carcajada.

Foto: El Picacho (Cádiz)

lunes, abril 13, 2009

Nada definitivo

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Lo lamentable es que no voy a escribir.
Es lo único claro: la decisión. Las causas
son estúpidas, todas. Lo es desnudarme.
Un cuerpo como este, con su espíritu,
desnudos pierden mucho. No digamos,
si alguien está mirando lo que pongo
sobre el tapete: Nada. Ved. No hay nada.
Ya lo dije, es estúpido. Es decir: las razones
por las que no haré ni un solo garabato.
Otra razón (se puede comprobar; lleva su tiempo):
Me he repetido mucho. A veces demasiado.
En todo caso, mucho. ¿Tú también?¿Vos también?
Da igual. En realidad, no importa. Ya lo dije:
son razones estúpidas. No convencen. Y hay otras
aún más tontas, si queréis. Las ganas
que se van apagando, no pondré la metáfora
pero se entiende bien. Que se van apagando.


Veréis que dejo espacios a modo de silencio. Es
mi manera de decir que no hay respuesta a lo
que estáis pensando: Que no es razón bastante, pero
os dije que era así, son motivos espurios. Nada valen.
Y así son todos. El misterio no existe. No se oculta
lo que se va diciendo. No sabría que ocultar, que pareciese
profundo y sólido. ¿Sólido?... Tal vez, la duda… y no
lo tengo claro. Tampoco es racional, como las otras,
esta imbécil razón de que no escriba.


Estos otros espacios son un whisky que me he servido
para matar un ansia de no sé qué, que tengo. El sexo
de Jalima que se escapó corriendo a su oscuro burdel.
Sour El Ghozlane, donde instalé el teléfono automático
sin que nadie llamase porque no se ponía la operadora.
La tarde en Ashgabat sus tejados azules. Amanecer perdido
en la Place d’Espagne, un día de frío de Abril andando por Bruselas.
Calor en Cumaná, humedad y calor. Encuentro con Ilana en Al
Basrah, nuestras Delicias Turcas en la cama. Florencia: el Arte.
Aquel hostal muy cerca de Almaraz bañados en sudor toda la noche.
Esas líneas trenzadas con que he cruzado España polo a polo,
paisajes de personas, bajas de mi recuerdo. Sin embargo…

Ya no voy a escribir. No sé si debo. Ni si es definitivo
Son razones estúpidas. No lo niego. Un ejemplo:
No quiero disfrazar de traje mi palabra, sino de aire.
del que respiro al sur, frente a la playa.
... Tal vez escriba de eso.

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