De los caminos andados

Esto es un sitio para leer poesía y también para comentar lo que se quiera: actualidad, literatura, critica de sociedad, television, conversación, sentimientos etc... Todos son bienvenidos.

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jueves, agosto 10, 2017

Estampa con chimenea



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Digamos que Otoño fuera .
Más bien tarde: anocheciendo.
Imaginemos que ardiendo
haya en la lumbre madera
y que fuera este lloviendo.
Pongamos que en la escalera
se oigan pasos, que el anciano
sentado a la chimenea,
vuelva el rostro, porque crea
que alguien baja, y es en vano.

Admitamos que en la casa,
donde hubo calor humano,
hoy, el del viento solano,
es el único que pasa.
Supongamos que repasa
ahora el anciano su vida
y halla su meta cumplida.
Los pasos se acercan más
Pensemos que por detrás
lo empujan a la salida.

Ahora volvamos atrás
y sigamos suponiendo
que anochece, sigue habiendo
un tronco ardiendo; además
es Otoño y fuera llueve.
Constatando que ni un breve
segundo faltó jamás
calor ni voces hablando
con viento solano o nieve
¡Da igual quién esté bajando!

En verdad nada se mueve
en la estancia que retrata
el cuadro del que se trata,
como no sea un viento leve
llamado "imaginación".
A mi me inspiró un montón:
“Estampa con chimenea”;
las décimas ves aquí.
Considerando mi idea
¿te habré inspirado algo a ti?
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lunes, julio 03, 2017

Rafael

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Nunca te recordé y eso no es justo.
Para ti porque viviste poco y no se supo.
Tampoco para mí, de haberlo hecho,
habrías sido mi recuerdo más heroico.
Nadie me comentó las causas de tu muerte.
No me refiero al nombre
de aquella enfermedad tan de su tiempo:
la vulgar pulmonía, letal para los pobres,
sino a la horrible razón, la circunstancia
del frío de los vencidos, la de estar tan a solas
con tu fiebre y tu hambre y la de todos,
como un cristo sin padre ni antibiótico.
Una victima más, colateral, o eso dijeron,
de aquella guerra cruel, tras de la guerra,
con muertos exclusivos de una parte.
La que arrancó la lengua y la memoria
de aquellos que quedaron. Mudos
más de cuarenta años. Llamarte Rafael
lo mismo que tu padre, no bastaba
en un tiempo, de inviernos y hospitales,
que no reconocía a nadie por su nombre.
Por su uniforme verde, o la negra sotana,
o la camisa azul, si: distinguía esos colores.
En cambio el rojo no: El fuego en las mejillas  
que consumió tus últimos latidos,
en brazos de mi madre. Nuestra madre.

*foto familiar

miércoles, junio 07, 2017

Visita


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Sé que has estado aquí, que visitaste
este mínimo espacio del poeta
que cierta vez hallaste confortable,
en el que fuiste cómplice, y ahora
apenas reconoces. Has crecido
con voces más cercanas, y a esta mía
le ha nacido maleza, suena a estaño
y tiene un tic nervioso: la nostalgia,
que en boca sabe amarga y hueca. Ignoro
el tiempo que has pasado releyéndome;
seguramente poco. Sí: es incómodo
confrontar el dulzor de la memoria,
al paisaje de un cuadro repetido
que ya no mancha el párpado. Lo siento.
Siento ese leve gesto de fastidio;
la prisa del ratón bajo tu mano
por volver al espacio conocido;
la pereza de otra página más.
Echo de menos un gesto de saludo.
Te habría invitado a algo. A la lectura,
quizás, de un viejo verso, que guardaba
para un momento así, que tú inspiraste
y ahora será ceniza, tiempo, nada…
¡Qué más da! Te agradezco la visita.
Ya no recibo tantas.

martes, abril 18, 2017

Tarde y a tiempo

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Tarde y a tiempo vino el niño,
la niña llegó después,
a tiempo y tarde.
El tiempo: ¡Que cobarde
para entregar cariño!

En la calle hacía un frío
que pelaba de alegría el corazón
Era aún el tiempo mío
Laura, Daniel, mis nietos
Justo a tiempo los dos
 .

miércoles, enero 11, 2017

Maldita gripe


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"Frenadoles", "bisolvones", caramelos.
La cucharada de miel en te caliente.
Bufanda al cuello, dos vueltas, firmemente
anudada. Toneladas de pañuelos.
Mocos, lágrimas causantes de mis duelos,
mientras sigue el estornudo intermitente,
esparciendo su bacteria a cuanta gente
se me acerca a preguntar por mis desvelos.
Sea simple catarro o gripe que, a fe mía,
hasta hubiera preferido pulmonía
antes que verme tan flojo y tan caótico
ya que, de esta forma, al menos estaría
en mi camita, mimado todo el día
mientras hace su trabajo el antibiótico.
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jueves, julio 14, 2016

Después del último poema que escribiste

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Después del último poema que escribiste
aquel que te acercaba al mundo mío
hubo un silencio largo que la noche
no supo traducir y se escapaba
la luz de aquella grieta y la palabra
de aquella grieta oscura que era un grito
inteligible en la herida del tiempo
Lo he entendido más tarde y no consigo
traspasar el cristal de aquel poema
como una mano líquida traspasa
el filtro de la tierra. ¿Sabes?: Queda
el eco de la música. El idioma
de los antiguos dioses ¿Y que dicen?
No podemos saberlo. Ya no importa
Seguramente, hoy no hablan de nosotros,
pero suena, suena y suena y yo te leo
¡Y es todo tan distinto!

viernes, junio 17, 2016

Entonces

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Entonces no hacían falta esos discos metálicos de valor indudable
ni papeles fantásticos para viajar al Norte, ni recamadas cruces
para elevar al cielo promesas ingeniosas, quejas, ruegos
que dispersara el aire o las violentas gotas de un otoño brumoso.
No hacían falta oradores que tasaran verdades y virtudes
pues lo bueno era obvio y el daño una evidencia. Las heridas
solo sangre manaban. El dolor no traspasaba el cuerpo
y el único destino consistía en despertarse con la aurora siguiente.
Reproducirse no era una forma de vida ni un lujo momentáneo,
De la breve belleza del color y la forma brotaba el alimento.
Entonces la corona se hallaba disponible en las flores silvestres
que las manos tallaban. La pasión era un río lleno de peces dulces.
El amor se abrigaba mudo alrededor del fuego de unas ramas
del calor de unos cuerpos. Entonces cada vida era propia,
no gratis, pero costaba menos de lo que cuesta un sueño.
Ahora los sueños son a costa de otras vidas, se roban y se venden.
Todo es superficial, la mentira se impone, el mundo boqueando
metano se destruye y yo junto al rebaño a veces soy feliz.
Y no lo entiendo

martes, abril 26, 2016

De otra vida

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Y me acuerdo de ti, y aunque fue breve,
fue una vida completa: aprendizaje
crecimiento feroz de los sentidos,
lucha por retenerlos, la tristeza
que es la cura de amor para el olvido
y nos queda la muerte todavía
para cerrar la herida. Aún herido
no quiere el corazón abrir la puerta,
pero es tiempo de arder en otro fuego
y estas tardes de lluvia…

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