De los caminos andados

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jueves, diciembre 29, 2011

Acaso ocaso



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Pues entonces, no diremos nada
que pueda perturbar este ancho rastro
de luz que va dejando el sol mientras se marcha.
No hablaremos de espinas
ni de mareas que suben, ni de rosas tronchadas.
Solo de vaguedades, de esas que rozan suave
la superficie placida del mar
que no salpican de humedad los ojos
ni traspasan más allá de la mirada.
Como esas frases que intercambian dos viajeros
de un tren de corto alcance. Breves citas
que no han de ver jamás una alborada.
Yo diré, por ejemplo“¡ Es un bello paisaje!”
Y tú contestarás que estás de acuerdo:
“ En estos días de otoño parece que arda el agua”
Y luego callaremos paladeando
el dulce efecto, en una larga pausa,
de esas palabras leves meciéndose en el aire.
Cayendo, como hojas desprendidas de una rama
en la verde humedad. Luego tal vez haremos
una mención inocua sobre el tiempo:
“Ahora oscurece pronto” “La tarde ya se cansa”
Yo creo que nada más; “adiós” no es necesario
cuando se ha dicho todo aquello que hacía falta
Luego, quizás, te alejará el silencio
y acaso fulja con el último rayo del ocaso
el tiempo entre tú y yo que nos quemaba.

10 Comments:

Blogger Antonio del Camino said...

¡Caramba!, vaya un cambiazo, desde el "Breve tratado de procrastinación" a este "Acaso ocaso", que deja un gusto entre dulce y amargo, entre serenidad y acaso angustia. Hermoso, en cualquier caso, el poema. Y con la densidad que en ti es norma. Mucho me ha gustado.

Un abrazo.

7:41 a. m.  
Blogger manolotel said...

Todo producto de la imaginación y acaso del ocaso, amigo Antonio. Ya sabes como son estas cosas de la poesía.

Un fuerte abrazo

4:22 p. m.  
Blogger Isabel said...

Cálido post, como el ocaso. Tan suave como esa puesta de sol. Abrazos.

4:44 p. m.  
Blogger manolotel said...

Muchas gracias, Isabel. Se te echaba de menos.

Supongo que con estos fríos del invierno se aprecia mejor la calidez del flamigero ocaso otoñal de la foto :-)

Un besote

10:27 p. m.  
Blogger virgi said...

Y una ocasión perdida.
Tal vez.
Besos, Manolotel.
Y Feliz Año. Que los ocasos no pierdan su fulgor, entre tanto desastre siempre es un consuelo.

11:09 p. m.  
Blogger manolotel said...

Espero que si alguna vez llega la ocasión no la desaproveche, estimada Virgi. Este año, creo que ya no tiene remedio, pero esperemos que al menos siga poniéndose el sol de una manera tan bella como ésta y que nosotros lo veamos.

Un besote

12:23 p. m.  
Blogger Ventana indiscreta said...

Poema éste muy tuyo. De cadencia lenta, de puertas hacia fuera, de pactos. Pero poema que tiene su parte oculta, de látigo. En un momento han debido hablar dos personas, han debido tratar temas inquietos, del desamor, por ejemplo. Pero ese :'Pues entonces...' ya nos deriva hacia otro tono.
No estaría demás que acudieses al contrapunto del otro poema, el que enlaza con éste, el poema en el que el sol, el fuego y las quemaduras están en su cénit.

Besotes.

11:29 p. m.  
Blogger manolotel said...

Ocaso, querida Sofía, es una palabra que tiene esas dos connotaciones a las que haces mención. Una cadencia lenta, placida, exteriormente y un nucleo ligeramente acido. Hay algo de contrapunto en esto. En cierto modo forma parte del orden natural de las cosas, yo creo.

Gracias. Otro beso para ti.

12:37 a. m.  
Blogger Microalgo said...

No hay quien escudriñe en los mecanismos de la poesía, está claro.

Y menos mal. Nos pondrían el método a la venta.

Un abrazo.

12:41 p. m.  
Blogger manolotel said...

Hay quien hace poesía con la pluma y quién con la vida, amigo Micro. Tú eres de estos últimos.

Un abrazo.

12:13 p. m.  

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