De los caminos andados

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martes, abril 10, 2007

La decisión















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En el doloroso juego de salir a la calle
sin mas excusa, sin mediar palabra
y encontrarse la plaza, con sus niños
sus árboles, las puertas de las casas
la obligatoria acera conocida
sus medidos destinos... hay algo
decisivo, una oportunidad de desprenderse
cual de una piel oscura, zambullirse
en la piedra, atravesar a fondo el Universo.
Podrías hacer lo mismo que haces siempre
encontrarte al vecino que saluda
y que mira a tu espalda pues espera
el husmear nervioso de tu perro.
Tus zapatos sabrían la ruta exacta
que rodea la manzana en diez minutos
contando las esperas, los semáforos
los pequeños jardines y el regreso.
Sin embargo la calle aun podría ser mas larga.
Eso es lo que te preocupa, te estimula, te divierte:
que de pronto se hubieran alargado
las aceras y siguieras andando
como en un absurdo túnel infinito
Siempre aún mas allá, andando sin destino.
Ahí estas. Ahí parado, taciturno,
sin sacar conclusiones, en medio de la calle,
a un paso del portal del que has salido

6 Comments:

Blogger Simplemente Olimpia. said...

¿doloroso?, me desconcierta-razones habrá para ello-.
Un recorrido con/sin rutina enriquecido.
Al ignorar tu destino, la proposición de llegar a nuevos parajes desconocidos se presenta como una Odisea deseable.

sabes....hoy volveré a tu Sevilla, aquella que escribiste, por que comienzan a despertarse mis sentidos, reviviendo el azahar...

Olimpia.

2:33 p. m.  
Blogger manolotel said...

Bien por tí. El olor del azahar es una de las cosas que más he echado de menos estando fuera de allí.

Lo de doloroso está referido a un momento y una situación coyuntural. Hay momentos, situaciones, en que si no fuera por pura necesidad no saldrías a la calle en todo el dia, pero a veces se plantea uno cosas como esta. Y a veces, uno, se decide a andar y ya no vuelve.

Un beso olímpico amiga.

7:31 p. m.  
Blogger Meritxell said...

Cuánto tiempo sin venir por aquí a este remanso de paz que te has formado en este blog.

Me ha gustado especialmente este poema. No me extraña que no quieras volver a entrar en casa. A mí me suele pasar en primavera; en cualquier primavera menos en ésta, que parece más invierno que otra cosa, con tantísima lluvia.

Un abrazo.

5:59 p. m.  
Blogger Miranda said...

Yo podría estar años sin salir de casa.
Sin agorafobias.

Si la calle se alargara soltaba el perro y que volviera cuando quisiera.

Si no fuera porque la puerta pesa mucho probaría a dejarle que bajara sólo...

Beso.

M.

6:16 p. m.  
Blogger manolotel said...

Hola Meritxell, mi iniciadora (en cierto modo, madrina) en esto de los blogs. ¡Que alegria "verte"!
Ya sabes que esta es tu casa mientras sigas estando a gusto.

Pues, te busqué... pero ya no estabas y no sabia donde dejarte mi saludo.

Un beso grande, amiga.

9:23 p. m.  
Blogger manolotel said...

Pues si, Miranda, es lo que pasa con los perros que terminan siendo nuestros entrenadores personales y nos obligan a salir aunque este lloviendo.

De todas formas, con el buen tiempo da gusto salir a dar un paseito, al menos por aquí por el Sur. Ya más metido en Agosto no se puede salir a la calle hasta que el Lorenzo se está acostando.

9:31 p. m.  

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